‘LA NUEVA RUTA’ VALLE ORIENTE

¿Te imaginas un sendero para caminar o circular en bicicleta por todo Valle Oriente? Ante la búsqueda del desarrollo sustentable, GIM plantea construir todo un circuito de rampas o puentes que permitan disfrutar de un recorrido saludable.

En ocasiones las barreras urbanas para la sociedad son construidas por el propio hombre, pero éstas tienen que derribarse o evadirse.

Por ello existe un plan de Grupo Inmobiliario Monterrey que plantea ante las autoridades estatales y municipales el objetivo de pasar por encima de esos obstáculos y beneficiar al caminante, al peatón.

Dentro del circuito de Valle Oriente hay innumerables espacios que invitan a caminar, pero también existen impedimentos de la propia infraestructura urbana que han privilegiado al automóvil.

El avance del desarrollo en nuestra zona metropolitana de Monterrey es desequilibrado y la idea es buscar un balance, primero en pequeños circuitos, luego ampliarlos a recorridos más largos.

El plan consiste en que tú puedas atravesar caminando por encima de los ocho carriles y un camellón de la avenida Lázaro Cárdenas, así como de la calle Batallón de San Patricio, en una primera fase.

Y unir este circuito a una excelente y amplia zona verde: El Parque Rufino Tamayo.

Pero lo más importante es que GIM no plantea altas escalinatas de concreto con anuncios que bloqueen la vista a los peatones.

El proyecto es crear rampas donde pueda subir un peatón, una bicicleta e incluso una silla de ruedas.

Donde quizás haya jardineras y bancas, donde la vista hacia el horizonte sea una experiencia agradable para el caminante.

Y además, donde una persona pueda trasladarse saludablemente entre las oficinas y los atractivos comerciales, turísticos y residenciales, de un distrito que contará con una alta densidad de usos mixtos por sus torres espectaculares.

La idea es que una vez que un visitante o residente de Valle Oriente estacione su vehículo en la zona, pueda moverse de manera agradable y saludable por tres, cuatro o cinco manzanas del sector, sin necesidad de prender un motor y producir dióxido de carbono.

Grupo Inmobiliario Monterrey ya planteó este proyecto ante las autoridades.

Desde finales del siglo XX en Europa comenzó una revolución de la movilidad sustentable.

Primero fueron las ciclovías y posteriormente las rutas peatonales seguras, que han demostrado que sí se puede derribar, o evadir, algunas barreras de infraestructura urbana creadas por el mismo hombre de la ciudad. El punto es que primero las zonas para ciclistas y peatones fueron planteadas exclusivamente para las áreas de los centros históricos de ciudades europeas, pero hoy la idea es crear circuitos en donde sea posible.

En los últimos años, en España se crearon proyectos para buscar que la gente tenga alternativas seguras y placenteras para hacer recorridos caminando o en bicicleta.

Por ejemplo, en la población de L’Alcúdia, en la provincia de Valencia, realizaron un estudio que luego llevaron a la práctica denominado en inglés “Walking Bus”, por Eltis, The Urban Mobility Observatory.

En este modelo, alumnos de cuatro escuelas cercanas caminan por rutas seguras, acompañados de maestros, algunos padres de familia y policías, a través de varios sectores para repartir a los escolares en sus hogares.

El plan de Grupo Inmobiliario Monterrey es crear un circuito donde el peatón vuelva a sentir que es importante, incluso prioritario, para la proyección urbana en Valle Oriente.

Hoy los países que marcan pautas, están implementado políticas encaminadas a las energías renovables y a la movilidad peatonal.

En San Pedro ya existe un antecedente en el que, en conjunto y en diversas etapas, se han conectado cerca de 250 mil metros cuadrados a través del circuito de Paseo de Los Duendes, Las Banderas y Plaza Fátima.

LOS DUENDES: UN MODELO EXITOSO

Definitivamente que peatones y corredores no pueden quejarse de la conexión de las calzadas del Valle y San Pedro, así como su enlace con los parques en Fuentes del Valle.

El alcalde Mauricio Fernández planteó en su primera de tres administraciones en San Pedro (1989-1991), el Paseo de Los Duendes para unir la rotonda con las calzadas del corazón de la colonia del Valle y la Plaza Fátima.

Y en su segunda administración (2009-2012), el proyecto Las Banderas conectó ese circuito de Los Duendes a los parques de la Colonia Fuentes del Valle, dando un total de unos 250 mil metros cuadrados para caminar o correr.

Toda esta obra fue diseñada por el arquitecto Fernando González Gortázar, que ha realizado monumentos y proyectos en toda la nación, Europa y Japón.

Doctor Honoris Causa de la Universidad de Guadalajara, galardonado con la Medalla del Instituto Nacional de Bellas Artes (2014), urbanista y paisajista, González Gortázar fue electo por Mauricio Fernández por su enorme y prolífica carrera.

Entre sus obras más importantes están La Gran Puerta (1969), la Fuente de la Hermana Agua (1970), el ingreso al Parque González Gallo y La Torre de los Cubos (1972), la Plaza Fuente (1973), la Casa González Silva (1980), El Paseo de los Duendes (1991), el Museo del Pueblo Maya (1993), el Centro de Seguridad Pública (1993), el Centro Universitario de Los Altos de la Universidad de Guadalajara (1993), el Museo Chiapas de Ciencia y Tecnología (2005), y el Emblema de San Pedro (Centro Cultural Fátima y monumento Las Banderas, 2011).

También, González Gortázar tiene obras en otros países: La Fuente de las Escaleras (Madrid, 1987) y El Árbol de El Escorial (El Escorial, 1995) en España, y La Columna Dislocada (1989) en el Hakone Open-Air Museum, en Japón.

Prueba del éxito del circuito peatonal en San Pedro Garza García, es que es visitado por habitantes de toda la zona metropolitana de Monterrey, e incluso, es también el muy frecuentado recorrido denominado “De Pinta”, cuando los domingos la Calzada del Valle se cierra para dar paso a los peatones y ciclistas.

Se han tratado de crear otros circuitos en el área metropolitana de Monterrey para ciclistas y peatones, como en el Barrio Antiguo de la Ciudad, pero sin duda el más exitoso hasta ahora es el de San Pedro Garza García, planeado y ejecutado por Mauricio Fernández.

UGO Y SU EXPERIENCIA INFRUCTUOSA

En San Pedro existen experiencias sobre las ciclovías, una de ellas bastante desalentadora durante la gestión municipal (2012-2015) del exalcalde Ugo Ruiz.

El intento, quizás con más buenos deseos que con planeación, provocó duras críticas de la sociedad sampetrina contra la implementación de rutas en sitios donde la enorme cantidad de automóviles y el bloqueo a las cocheras de las casas crearon efectos negativos.

Incluso, un vecino de la transitada calle Río Suchiate promovió un amparo contra la ciclovía, el cual le fue otorgado por un Juzgado de Distrito.

El Municipio de San Pedro impugnó la orden del juez federal, pero el exmunícipe, Ugo Ruiz, reconoció que gastaron 12 millones de pesos en una ciclovía de 21 kilómetros que fue trazada sin una adecuada planeación.

Por ejemplo, la vía cruza la avenida Humberto Lobo, donde las salidas y entradas a cuadras repletas de negocios, así como un tráfico masivo, hacen imposible y hasta peligroso el circular en bicicleta.

Y es que la falta de cultura para respetar al peatón y a la bicicleta es también una barrera en San Pedro, porque los automovilistas no toman precaución ante los espacios del ciclista y tampoco cumplen con los límites de velocidad.

Incluso, un accidente en el Cañón de la Huasteca, en el cual murió una ciclista que fue arrollada, irónicamente, por el vehículo que conducía un policía de San Pedro bajo los influjos del alcohol, evidenció que la cultura para disminuir la velocidad y manejar con precaución al ver ciclistas, no es un valor que subsista entre los habitantes de esta zona metropolitana.

UN PARQUE ENCIMA DE LAS CALLES

El High Line Park en New York, es una contundente muestra de que los peatones disfrutan correr y caminar sobre las caóticas calles repletas de vehículos de las metrópolis.

Aunque su realización es producto de una vieja plataforma para las vías de ferrocarril, que incluso se pensó en derribar, la función que cumple permite tener una nueva perspectiva de las necesidades del peatón en las grandes ciudades.

Es un parque urbano elevado construido sobre una antigua línea de ferrocarril que dejó de utilizarse en 1980.

En 2003, 23 años más tarde, las autoridades comenzaron a pensar qué usos podrían darle a la plataforma.

El equipo de diseño al frente del proyecto fue James Corner Field Operations y su primera fase se inauguró el 9 de junio de 2009.

Hoy High Line Park tiene más de 2 kilómetros de longitud en el sector del antiguo Puerto de Chelsea.

Recorre desde Gansevoort Street, hasta la calle 34 de la parte oeste de New York. Está dividido en tres secciones y se puede acceder a él por diversos puntos a lo largo de su recorrido sobre la ciudad.

Durante todo el circuito el High Line está repleto de bancas, camastros y jardines, un lugar que ha adquirido importancia a la hora de tomar el sol en el verano.

Sus 22 cuadras tienen un excelente trabajo de landscape y mobiliario urbano.

Ahí, habitantes de este sector de la ciudad y turistas toman clases de pilates y tienen visitas guiadas. Todos las actividades que se realizan en la zona son gratuitas y están impartidas por voluntarios.

El proyecto High Line  inauguró su tercera y última etapa el domingo 21 de septiembre de 2015, materializando el anhelo de Joshua David y Robert Hammond, líderes de la organización Friends of The High Line, fundada en 1999.

Es considerado el más profundo cambio sobre un espacio público en esa ciudad, desde la inauguración del Central Park en 1857.

De hecho, The New York Times publicó sobre la inauguración de la tercera etapa: “Si el último tramo del High Line no te vuelve a enamorar de la ciudad, realmente ya no se puede hacer nada”.

Con esta tercera etapa, el parque llegó a 5 millones de visitas el año pasado.

Para construir este último tramo, los recursos fueron más limitados que en las dos etapas anteriores, pero aún así las estrategias de diseño dieron como resultado un trabajo excelente: Las pistas oxidadas fueron rellenadas con gravilla para construir un sendero. Los durmientes de madera fueron apilados para formar gradas y la naturaleza que crece es dejada a su suerte.

Esto da a los visitantes y turistas la posibilidad de reconocer cómo era el High Line antes de su transformación, cuando era una ruta ferroviaria que transportaba mercancía hacia el corazón industrial de Manhattan, entre los años 30´s y 80´s del siglo pasado.

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